
Jueves, 4 de Febrero de 2010
Paciencia. ¿Dónde se compra eso?
Es ya del dominio público que, dado que no se conocen las causas del alzhéimer y que, por tanto, los tratamientos actuales son de muy pobre efecto, al enfermo sólo le queda aspirar a recibir de sus cuidadores familiares dos píldoras mágicas: paciencia y cariño. Y eso es lo que transmitimos desde la asociación AFALcontigo a los buenos cuidadores que llaman a nuestra puerta.
Pero me decía hoy un marido cuidador que todo eso está muy bien pero ¿dónde se compra la paciencia?, porque él iría a comprarla corriendo. Una cosa es predicar y otra vivir el día a día y el minuto a minuto con un enfermo con alteraciones de conducta que grita por la noche, que dice querer irse a su casa (la de su infancia) con su madre, que trata de salir a la calle en pijama, que no distingue entre noche y día, que acusa a su familiar de que le roba, etc., etc. En estas ocasiones, mostrarse paciente tiene un gran mérito.
Muchas veces el cuidador está solo con el enfermo todo el día, sobre todo cuando ambos son mayores. Con qué alegría y alivio recibe entonces la visita de cualquier familiar o amigo. No seamos tacaños en solidaridad, colaboremos en la medida de nuestras posiblidades con estas personas, tan aisladas muchas veces. Aunque sólo sea por eso del hoy por ti, mañana por mí. Es una enfermedad de la que nadie estamos libres.


